viernes, 16 de enero de 2026

INVASIÓN DE EE.UU. A VENEZUELA: SECUESTRO DEL PRESIDENTE Y LA PRIMERA DAMA; Y LAS GUERRAS DEL SIGLO XXI

 

Ángel Custodio Velásquez


Con la invasión militar de los Estados Unidos a Venezuela el pasado 3 de enero de 2026 y el secuestro del Presidente constitucionalmente elegido por el pueblo venezolano, Nicolás Maduro Moros; y la primera Dama de la República Bolivariana de Venezuela, Cilia Flores; con un saldo de más de 100 muertos entre civiles, incluyendo niños y adultos mayores,  y militares, destrozo a la infraestructura, profundos daños psicológicos causados  a la población  por el terror de las bombas lanzadas, Estados Unidos le declaró la guerra al mundo porque rompió con “Un orden  basado en reglas” impuesto por ellos mismos y, ahora,  pretenden erigirse como el policía del mundo imponiendo nuevas reglas basadas en sus intereses particulares como potencia, para tratar de  erigirse como el hegemón del mundo global.

          Con esta agresión contra Venezuela, Estados Unidos le está diciendo al mundo que ellos pueden invadir a cualquier país de la tierra, violar su soberanía y apropiarse de sus riquezas naturales. Es decir, estaríamos ante la legalización  del crimen y un pillaje global en medio de un mundo en caos. De manera que, de ahora en adelante, ningún país estará a salvo y todos vivirán en una amenaza latente. Igualmente, otras potencias mundiales pudieran hacer lo mismo con cualquier país  que se le antoje: ejemplo, invasión de China a Taiwan y no pasaría nada extraordinario porque la guerra y la muerte se naturalizarían y viviríamos en una geopolítica sin reglas. De ser así, estaríamos asistiendo a una especie de caos total, se perdería la capacidad de diálogo y seguramente pudiéramos ir a una tercera guerra mundial en la que todos perderíamos  porque  la humanidad fenecería en su totalidad, una posible nueva generación naciente,  pudiera sufrir las consecuencias de los daños de las bombas atómicas (matan por una combinación devastadora de onda expansiva, calor extremo (quemaduras) y, crucialmente, radiación ionizante (inicial y en la lluvia radiactiva), tal como lo vivieron los habitantes de  Hiroshima y Nagasaki,  Japón,   en  agosto de 1945, por  las bombas  lanzadas por los Estados Unidos a ese país, como señal enviada a la extinta URSS.

Con esta invasión militar a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro y la primera dama,  también mueren las instituciones nacidas después de la segunda Guerra mundial para garantizar la paz, como la ONU,  y otras defensoras de los Derechos Humanos. Colateralmente, Estados Unidos le declaró la guerra a la perspectiva del mundo pluripolar y multicéntrico;  y a los BRICS. Pero también avanza en la idea de sacar a China de las relaciones con los países de este continente en tanto que el país asiático es actualmente el segundo socio comercial de los países de América Latina y, particularmente, los agrupados en el CELAC.  De esta manera, Estados Unidos estaría materializando la Doctrina Monroe definida en 1823: “América para los americanos” que buscaba que otras potencias, sobre todo europeas, no penetraran comercialmente lo que ellos consideraron era “su patio trasero”, es decir, su área de influencia. En las condiciones actuales, la élite supremacista gobernante en los Estados Unidos, reinterpreta la Doctrina Monroe y ahora es “el mundo para los americanos”

          Estas   acciones de Estados Unidos responden a una política deliberada definida en el reajuste de su política exterior en 1997,  después de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, con lo que buscaba “ajustar la política exterior de los EEUU a las nuevas condiciones del sistema-mundo a finales del siglo XX y principios del siglo XXI”[1]. Se proponen, con esa política, establecer en todo el planeta lo que sus integrantes llaman Pax Americana.

El objetivo esencial del Plan fue: Transformar a Estados Unidos, en la única superpotencia, en un imperio planetario por la fuerza de las armas. En un informe del año 2000 denominado: "La reconstrucción de las defensas de Estados Unidos[2]", se señala que el plan requería de un aumento del gasto en defensa y varios escenarios de guerra,  a fin de establecer el dominio global  estadounidense.  El presupuesto de defensa de Estados Unidos para el año fiscal 2000 fue de aproximadamente 335 mil millones de dólares, representando alrededor del 17.1% del presupuesto total, en comparación con los $266 mil millones y el 16.8% en 1990, mostrando un incremento en el gasto en defensa en ese período[3].

Lo primero, se logró con el primer plan presupuestal de Bush, que destinó al sector de Defensa el monto pedido en el informe de 2000, y se establecieron varios acuerdos  respecto de las guerras a llevar adelante. Así, los hombres del  PNSA estaban en posición ventajosa, para el momento (…): Controlaban la Casa Blanca y el Departamento de Defensa, y  dominaban a las fuerzas armadas y al servicio de inteligencia. El Congreso, de mayoría republicana, estaba dispuesto a aprobar casi cualquier cosa que propusieran. El objetivo subyacente definido fue triple: 1) obtener el control sobre los yacimientos de petróleo para financiar todo el proyecto; 2) enviar una advertencia a todos los líderes religiosos y políticos de Medio Oriente; y 3) establecer un área de entrenamiento militar en Irak para posibilitar futuras invasiones y derrocamientos de gobiernos de la región, incluso de algunos que eran aliados de Estados Unidos. El primer paso para establecer la Pax Americana fue sacar a Saddam Hussein del poder en Irak, en 2003, con una coalición de países,  sobre argumentos falsos,  y crearon un protectorado estadounidense. Después que destruyeron Bagdad, pidieron disculpas al mundo diciendo que Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva, pero entregaron a la empresa norteamericana  Halliburton, que tenía cotizaciones muy bajas en la bolsa de valores,  la reconstrucción de Irak sin la aprobación del congreso.

Otro firmante del PNSA, el periodista Norman Podhoretz,  en publicación en el periódico Commentary,  septiembre de 2002,  señaló que los gobiernos que "realmente merecen ser derrocados y cambiados no se limitan a los tres miembros del 'Eje del Mal' (Irak, Irán, Corea del Norte). Dicho eje debería extenderse hasta Siria, Líbano y Libia, así como hasta los 'amigos' de Estados Unidos: la familia real saudita y Hosni Mubarak, de Egipto, junto con la Autoridad Nacional Palestina, ya fuese  (Yasser) Arafat o cualquiera de sus secuaces".  Según Podhorotz, ésta era la base para lograr "la reforma interna del Islam y su modernización, algo necesario desde hace mucho tiempo", para imponer una sola religión universal: el protestantismo, hoy en franco crecimiento en Venezuela. Poner en práctica esta política implicó que los imperialismos territoriales, se unieran en uno solo para conformar el imperialismo colectivo; el cual realiza invasiones más allá de sus territorios actuando como una banda delincuencial de cualquier barrio venezolano. 

         Por la forma histórico-concreta que asume hoy el imperialismo en el mundo, hace pensar que estamos  en presencia de un imperialismo colectivo delincuencial que invade países y desestabiliza gobiernos elegidos democráticamente, contratando bandas mercenarias en el mercado de la guerra[4], que  “siembran”  en los países invadidos, los cuales generan violencia sin límites humanos hasta derrocar a sus presidentes. Eso ya se hizo en Afganistán, Irak,  Libia y lo practican en Siria y se montó como plan desarrollarlo en Venezuela. Detrás de  la élite que domina a los Estados Unidos, están miembros de gran poder de decisión  que forman parte del Club Bilderberg quienes son realmente los que toman las decisiones y orientan estas políticas al resto del mundo.

Las guerras previstas forman parte  con las invasiones a Afganistán, Irak, Libia, Siria y ahora Venezuela, de las guerras ilegales y unilaterales. Incluso, en diciembre de 1989, Estados Unidos derrocó al gobernante de facto de Panamá Manuel Noriega (también acusado de narcotraficante).

De manera que la invasión a Venezuela era cuestión de tiempo para robar su petróleo, riquezas naturales y detener la presencia de China y Rusia en el continente tomando en cuenta que China es actualmente el segundo socio comercial de los países latinoamericanos y caribeños, sobre todo los del CELAC.

          Las invasiones militares a los países de América latina no es nueva. Data desde la creación de la Doctrina Monroe en 1823 hasta la actualidad; como parte de los ajustes de su política exterior para expandirse por el mundo o para imponer sus proyectos económicos; de allí que  las Invasiones militares, actos injerencistas y similares de EEUU entre  los Siglos  XIX-XXI , se estima superan las 400 en más de 21 países del continente; algunos repetidas veces.

          Pese a todo, la invasión de los estados Unidos a Venezuela debemos interpretarla, en perspectiva,  como un signo de debilidad debido a la crisis energética que tiene como potencia para mover su industria científico-militar-tecnológica, su crisis económica-financiera que lo ha llevado, según analistas,  al lavado de dólares en su banca proveniente del narcotráfico[5], su deuda externa que supera a más de 37 billones de dólares[6], las desigualdades sociales en su interior, su declive como potencia hegemónica, la caída del dólar y la disputa del continente y la hegemonía del mundo por los BRICS y, particularmente, por China y Rusia. Pero pesa mucho en la economía estadounidense, mantener 843 bases militares en más de 67 países y una población adicta a las drogas de aproximadamente 102 millones de personas.

Pareciera que en lo inmediato a Venezuela le corresponde: Intensificar la diplomacia internacional en el sentido de incidir en la movilización y organización del pueblo mundialmente; hacer énfasis en la movilización de las mujeres a nivel mundial; exigir con la presión internacional, la libertad inmediata  de Nuestro Presidente Nicolas Maduro Moros y la primera dama, Cilia Flores; pero también la destitución de Donald Trump. Al interior del país, mantener la calma y la cordura pero con el pueblo movilizado y haciendo un esfuerzo colectivo por sacar el país adelante dándole continuidad a los planes estratégicos definidos.

El tipo de guerra del siglo XXI y la seguridad humana

Cualquier examen de la seguridad y sus  riesgos o amenazas, cuya ausencia constituye uno de los pilares de la seguridad humana, ha de tomar en consideración sus aspectos políticos, militares, sociales, económicos, humanitarios y ambientales, que conforman una visión  compleja y heterogénea de seguridad. Para ello, es necesario centrar la atención en las amenazas existentes y emergentes para la seguridad y el bienestar de las personas, incluidas aquellas que se derivan de las consecuencias que la utilización de altas tecnologías puedan ocasionar en relación con los conflictos armados que se suceden y multiplican en la sociedad internacional contemporánea. Para ello, hay que abordar algunos aspectos relacionados con los cambios que los avances tecnológicos han propiciado tanto en la naturaleza y caracteres de los conflictos armados del siglo XXI como los retos humanitarios y jurídicos que suscitan los nuevos métodos y medios de guerra ligados a las altas tecnologías.

En efecto, a partir de los años ochenta del siglo XX, se produjo un cambio de Modelo de  acumulación de capital fundado en tecnologías puntas como las Tecnologías de información y comunicación (TIC) con los desarrollos de la microelectrónica, la biotecnología y la explotación de nuevos materiales. Estas convergencias tecnológicas generaron cambios sin parangón en la historia de la humanidad y, de allí, fue surgiendo la sociedad de la Información y el conocimiento que impactó todos los órdenes de la vida.

-      Estos  avances tecnológicos fueron aplicados en el ámbito militar y han ocupado un lugar destacado en el surgimiento de nuevos medios y métodos de guerra que confieren rasgos particulares a los conflictos armados de la nueva centuria y constituyen uno de sus principales elementos de cambio.

-      Lo que convierte este elemento habitual de los conflictos armados en algo  novedoso es, la celeridad y amplitud de los avances tecnológicos militares más recientes, que ha merecido el calificativo de auténtica “revolución” tanto por parte de la doctrina[7] como de los estrategas y autoridades militares[8], que acuñaron ya en la década de los años ochenta del siglo pasado, con la que se “intenta describir cómo las nuevas tecnologías de la información aplicadas al mando y control de las unidades militares en operaciones están transformando el modo de entender la guerra”[9].

-      Esta “revolución en asuntos militares”, se sostienen sobre tres pilares tecnológicos: sensores, sistemas de comunicación y armamento[10], venía a poner de manifiesto la transformación de los conflictos armados con la incorporación de las tecnologías de la información a éstos y el desarrollo de formas más sofisticadas y descentralizadas de organización militar en el seno de una sociedad global permanentemente interconectada. Todo ello motivó  la integración de esas nuevas tecnologías, doctrinas, formas de organización de la fuerza y conceptos que guían su empleo en operaciones, convierte en irrelevante u obsoleto el estilo militar anterior[11].

-      Con estos nuevos medios se adquiere una visión general del teatro de operaciones bélicas que reduce  la incertidumbre y posibilita la digitalización de la realidad[12]. Además, “la tecnología permite seccionar al enemigo siguiendo las líneas de fractura de las sociedades lo que posibilita  hacerlo con bajos niveles de resistencia, convirtiendo  en inoperantes los medios del rival con golpes incisivos dirigidos contra sus infraestructuras y sus sistemas de mando y control”[13].

-      La  celeridad en los avances tecnológicos y el desigual acceso a éstos por parte de los beligerantes, unido a la inclusión entre ellos de actores no estatales, se encuentra también detrás de las llamadas “guerras asimétricas”, que los analistas militares equiparan a las mencionadas guerras de cuarta generación, en referencia a aquellos conflictos armados que se desarrollan entre ejércitos estatales y actores no estatales y suponen la pérdida del monopolio de la fuerza o del uso de la fuerza internacional por parte de los Estados[14].

-      Los rápidos logros alcanzados en la llamada era de la información han favorecido el surgimiento y consolidación del ciberespacio como un fenómeno multidimensional y transformador no sólo de las relaciones internacionales políticas y económicas sino también de las militares[15], de tal manera que el uso hostil del mismo ha venido a ocupar un lugar destacado entre las preocupaciones de seguridad no sólo de los gobiernos, sino también de los particulares, empresas y otros actores internacionales.

-      De la protección de las capacidades cibernéticas de las que depende el potencial militar de cualquier beligerante, con independencia de si,  éste puede ser considerado un Estado o actor no estatal “hig-tech”[16] o “low-tech”, en la medida en que los avances del internet y su presencia intrusiva en la vida cotidiana de  cualquier ser humano sobre el planeta, no sólo hace más vulnerable a la sociedad internacional en su conjunto, sino que constituye un medio de combate especialmente idóneo para el contendiente técnicamente más  avanzado debido a su fácil acceso, escasa o nula regulación, anonimato, bajo coste económico, rapidez y efectividad.

-      La progresiva robotización de las fuerzas armadas ha adquirido un papel destacado en el contexto de los conflictos armados en la era de la información, en especial con la utilización de vehículos aéreos no tripulados, más conocidos popularmente como drones, “en tanto proveedores de inteligencia y, cada vez más, como plataforma de armas, amén de otras funciones”[17]. Estos robots militares o vehículos aéreos no tripulados son el resultado de operaciones humanas y tecnológicas, por lo que sus funciones críticas son controladas a distancia por un operador humano y  gozan de menor autonomía[18].

-      Estas innovaciones tecnológicas han dado lugar a la distinción entre los denominados vehículos aéreos no tripulados (o UAV), y los vehículos aéreos de combate no tripulados (o UCAV)[19], convirtiéndolos en un elemento estratégico clave dada la naturaleza asimétrica de la mayor parte de los conflictos contemporáneos. Ello ha permitido constatar sobre el terreno las ventajas que desde una perspectiva militar ofrecen estos vehículos aéreos de combate no tripulados.

-      Merecen  destacarse entre otros aspectos[20], la utilidad de los UAV para recabar y entregar información detallada sobre las fuerzas enemigas y realizar tareas de vigilancia de objetivos concretos; así como la capacidad casi instantánea de los UCAV para pasar a la acción ofensiva sin poner en peligro al personal militar durante el combate.

-      El coste en bajas civiles provoca, por otro lado, un lógico rechazo en las comunidades locales y favorece una opinión pública contraria a quienes los utilizan, sin que ello suponga garantizar que los operadores de los drones de combate escapen al síndrome de estrés post traumático ligado tradicionalmente a los soldados en el frente de guerra[21].

     Estos son, apenas, aspectos del tipo de guerra que enfrenta la humanidad en este momento, en la que nadie está a salvo amparado en un color político. Las bombas y los drones son programados  pero no logran diferenciar entre un bando y otro. El capitalismo con su cultura e ideología, ha deshumanizado tanto a los seres humanos que a las élites de poder no les interesamos. Para ellos los seres humanos somos un recurso útil  en la medida en que producimos valores de cambio  y ello obtener la máxima ganancia, concentrar y centralizar capital y  tratar de perpetuarse en el poder.

Esto es parte de los retos que tiene la humanidad para optar por la vida; el 3 de enero de 2026, fue Maduro y la Primera Dama, mañana puede ser cualquier presidente o país del mundo;  pero también es un reto para los países con avances tecnológicos bajos;  porque estamos a expensa de las decisiones de quienes tienen altos avances tecnológicos. Por eso la necesidad de que los pueblos del mundo nos movilicemos para detener la guerra. O detenemos la guerra o nuestra civilización desaparecerá por las acciones de los desquiciados y lunáticos que dirigen el mundo.

 

Referencias:



[1] Velásquez, Angel C. (2017) Ataques contra Venezuela,  constituyente y lo que pudiera venir, disponible en: www.indocracia. blogspot.com,    20 de junio, visitado el 12 de enero de 2026 

[2]Disponible: https://www.google.com/search?q=Pax+American%2C+%22La+reconstrucci%C3%B3n+de+las+defensas+de+Estados+Unidos&oq=Pax+American%2C+%22La+reconstrucci%C3%B3n+de+las+defensas+de+Estados+Unidos&gs

[3] Disponible en:https://www.google.com/search?q=Presupuesto+en+defensa+de+Estados+Unidos+para+el+a%C3%B1o+2000&oq=Presupuesto+en+defensa+de+Estados+Unidos+para+el+a%C3%B1o+2000

[4] Ver Uesseler, Rolf (2007). La guerra como negocio: como las empresas militares privadas destruyen la democracia, Grupo Norma Editorial, Colombia

[5]https://www.google.com/search?q=lavado+de+d%C3%B3lares+en+la+banca+de+Estados+Unidos+proveniente+del+narcotr%C3%A1fico&oq=lavado+de+d%C3%B3lares+en+la+banca+de+Estados+Unidos+proveniente+del+narcotr%C3%

[6]https://www.google.com/search?q=deuda+externa+de+los+Estados+Unidos+que+supera+a+m%C3%A1s+de+37+billones+de+d%C3%B3lares&oq=deuda+externa+de+los+Estados+Unidos+que+supera+a+m%C3%A1s+de+37+billones

[7] Baqués Quesada, J., "Las guerras híbridas: un balance provisional", Boletín Electrónico del Instituto Español de Estudios Estratégicos, Documento de Trabajo 1/2015.

[8] Bellflower, J.W., "4th Generation Warfare", Small Wars Journal, 4 (2006)

[9] Blank, L.R., "After 'Top Gun': How Drone Strikes Impact the Law of War", University of Pennsylvania Journal of International Law, 33 (2012).

[10] Blom, J.D., "UAS: A Historical Perspective", Combat Studies Institute Press, Kansas, (2010).

[11] Bhuta, N., "States of Exception: Regulating Targeted Killing in a 'Global Civil War', en Philip Alston y Euan Mc Donald, eds.: Human Rights, Intervention and the Use of Force, Oxford, Oxford University Press, 2008.

[12] Clarke, R.A. y Knake, R.K., Guerra en la red. Los nuevos campos de batalla, Barcelona, Ariel, 2011.

[13] Colom, G., Entre Ares y Atenea: el debate sobre la Revolución en los Asuntos Militares, Madrid, Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, 2008.

[14] Lind,W.S., Understanding Fourth Generation War, Military Review, (2004).

[15] Torres, M., "Los dilemas estratégicos de la ciber-guerra", Revista Ejército, 2011

[16] Zelik, R., "La Guerra Asimétrica. Una lectura crítica de la transformación de las doctrinas militares occidentales", Estudios Políticos, 39 (2011).

[17] Javier Jordán y Josep Baqués, Guerra de Drones. Política, tecnología y cambio social en los nuevos conflictos, op. cit., p. 144.

[18]  “la tecnología va a ir avanzando y ya hay RPAS civiles que son capaces de realizar casi todas las operaciones básicas por sí mismos, pero por el momento esto no se ha dado en el sector militar y si se diera, provocaría un claro problema al derecho internacional al sacar al humano de las operaciones militares”: vid. Borja Llandrés Cuesta, Los UAS, una valoración sobre su uso, “Boletín Electrónico del Instituto Español de Estudios Estratégicos”, Documento de Opinión 134/2015, p. 8.

[19] Siglas correspondientes a las expresiones en inglés “Unmanned Aerial Vehicles” y “Unmanned Combat Aerial Vehicles”, respectivamente.

[20] Bradley Strawser, Moral Predators: The Duty to Employ Uninhabited Aerial Vehicles, “Journal of Military Ethics”, 9 (2010), pp. 342-368.

[21] Borja Llandrés Cuesta, Los UAS, una valoración sobre su uso, op. cit., p. 6.

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